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El Faro de Bell Rock, una obra maestra de ingeniería

Nunca antes se había construido un faro en un arrecife sumergido la mayor parte del tiempo y su construcción fue una verdadera proeza de la ingeniería de la época

Hasta que se construyó el faro de Robert Stevenson, los marinos que navegaban por la costa este de Escocia sentían auténtico terror al arrecife Inchcape, unas rocas traicioneras que se encuentran sumergidas la mayor parte del día, a pocas millas de la localidad de Arbroath. En escritos de la época, se hace referencia a la actuación del abad de Arbroath que instaló una campana anclada al arrecife, accionada con el propio oleaje, para avisar a los navegantes desprevenidos. Este hecho, del que no existe constancia fehaciente, renombra popularmente al arrecife como Bell Rock, nombre que posteriormente recibe también el faro que se decidió construir allí tras una terrorífica tormenta que hizo naufragar, en 1799, a 70 navíos en la zona.



Bell Rock es el faro más antiguo (situado en un arrecife en medio del mar) en funcionamiento del mundo y es considerado una obra maestra de ingeniería. Nunca antes se había construido un faro en un arrecife sumergido la mayor parte del tiempo (solo se descubre 2 veces al día, en periodos muy cortos) y su construcción fue una verdadera proeza de la ingeniería de la época. Se encuentra enclavado sobre el arrecife de Inchcape en el Mar del Norte cerca de Arbroath, Angus en Escocia, un lugar estratégico en medio de las rutas de navegación mas frecuentadas hacia los fiordos.



La propuesta de construcción y el diseño fue realizado por Robert Stevenson, abuelo del famoso escritor y autor de "La isla del tesoro" Robert Louis Stevenson, y las obras empezaron en el año 1807 para terminar a finales de 1810 e inaugurarse en 1811. Este año celebra su segundo centenario sin haber sufrido, hasta la fecha, ninguna modificación estructural sobre la construcción original.

 Faros en la tormenta es un pequeño vídeo que nos permite hacernos idea bastante precisa del infierno que debía suponer trabajar en un faro.


Su construcción estuvo plagada de dificultades y se produjeron numerosos accidentes. Como ayuda a las obras y alojamiento para los obreros se utilizaron 2 barcos, el Pharos que servía además de buque faro, fondeado a 2 millas del arrecife y el Smeaton, construido específicamente para la ocasión. La plantilla total de trabajadores rondaba las 110 personas y estaba compuesta por unos 60 artesanos, 35 marineros y 15 capataces, además del caballo Bassey que tiraba del carro que transportaba las piedras para la construcción del faro, desde Arbroath hasta el puerto donde se embarcaban. En una ocasión, el Smeaton se desprendió accidentalmente de su amarre, alejándose en poco tiempo varias millas e incapaz de regresar a tiempo al arrecife, antes de que éste se sumergiera con la marea. 32 hombres se quedaron aislados en la roca con sólo dos pequeñas embarcaciones donde no cabían todos. Cuando la desgracia estaba a punto de suceder, apareció un barco inesperadamente, a través de la bruma, y pudo rescatarles milagrosamente. Su aparición ese día salvó muchas vidas, pero a consecuencia del accidente, 18 hombres se negaron a embarcar hacia la Roca al día siguiente. Unos meses mas tarde se destinó otra embarcación, el Sir Joseph Banks, al servicio de las obras y como ampliación del alojamiento, el Pharos quedó como faro provisional y el Smeaton se dedicó al transporte del material para la construcción.


Al principio, apenas se podía trabajar 2 horas dos veces al día, coincidiendo con la marea baja, y las condiciones de trabajo eran muy duras. Los obreros trabajaban hasta que la marea subía y cuando el agua les llegaba por encima de las rodillas tenían que volver al barco. El trabajo era muy lento y laborioso debido a que usaban picos simples, que necesitaban un constante afilado ya que Stevenson no podía usar la pólvora por miedo a dañar la roca misma. A causa de la pérdida de tiempo que suponía el ir y venir de la embarcación donde se alojaban, se decidió construir una cabaña al lado del arrecife para el alojamiento y los talleres. Sobre un lecho de enormes troncos de madera encajados en las rocas y asegurados con barras de hierro, clavadas en el arrecife, se levantó la cabaña a finales de 1807. Se instalaron varias fraguas en la cabaña para reparar sobre la marcha instrumentos dañados, que además sirvieron para ayudar a tender un puente entre la cabaña y la zona de construcción por donde podían circular, por medio de raíles, pequeños vagones de transporte de material, lo que facilitó en gran medida el avance de las obras, aunque en los dos primeros años solo se pudo trabajar un total de 300 horas, debido a las difíciles condiciones del lugar.


La necesidad de adelantar el curso de las obras, obligó a trabajar durante las horas de oscuridad, cuando era necesario. Uno de los albañiles, John Bonnyman, perdió un dedo mientras usaba la grúa móvil y fue calificado para convertirse en uno de los guardianes del faro, como compensación. Mas adelante, se produjo otro incidente que provocó la muerte de James Scott, uno de los jóvenes marinos a bordo de la Smeaton, a causa de una boya que se soltó chocando contra el barco con tal fuerza que fue arrojado al agua, junto a otro marinero. Al quedar inconsciente por el golpe, se ahogó, salvándose sin embargo su compañero que pudo luchar por su vida. También, uno de los principales constructores, Michael Wishart, tuvo un grave accidente al derrumbarse una de las grúas quedando atrapado debajo de la maquinaria. Por suerte pudo ser trasladado a Arbroath a tiempo y se recuperó totalmente, convirtiéndose en segundo guardián del faro cuando las obras terminaron. Menos suerte tuvo uno de los obreros, William Walker, cuando fue aplastado por una enorme piedra que le cayó encima mientras trabajaba cerca de la cabaña. Otra muerte mas se produjo cuando Charles Henderson, uno de los jóvenes forjadores, se deslizo de la escala de cuerda que unía el faro con la baliza cayendo al mar y ahogándose posteriormente. También se produjeron señales de descontento entre los marineros, que se quejaban por las condiciones de trabajo y sobre todo por sus raciones de cerveza, que consideraban escasa. Se produjo un motín y los cabecillas que se negaron a continuar sin un aumento de la cantidad de alcohol fueron enviados de vuelta a Arbroath y despedidos fulminantemente.


Una vez acabada la torre, se instaló el primer aparato óptico, catóptrico, montado en un marco rotatorio, movido por un mecanismo de relojería y dotado con 24 reflectores parabólicos fabricados en cobre y terminados en plata pulida para otorgarles capacidades reflectantes. Fue el primer faro con luz giratoria de Escocia. Las luces se alimentaban con aceite de ballena (espermaceti) hasta que en 1877 se cambió a parafina vaporizada. Mas adelante, en 1902, se cambia la óptica y se instalan lentes de Fresnel y en 1964 se cambia de nuevo la alimentación instalándose generadores diesel y una potente lámpara incandescente. También se cambia de nuevo la óptica y se instala otra que se monta sobre un moderno pedestal giratorio. Finalmente, en 1999, se instalan nuevas lámparas alimentadas por energía solar.


Durante los 200 años que lleva funcionando, el faro sólo ha permanecido apagado durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, en la que solo se encendía para facilitar el paso de los navíos que avisaban con antelación. A consecuencia de un fallo en las transmisiones, en 1915, se produjo un grave accidente cuando el crucero acorazado británico HMS Argyll envió la señal de paso y ésta no fue transmitida al faro debido al mal estado del mar, por lo que el faro permaneció apagado. El HMS Argyll embarrancó en el arrecife y quedó totalmente destrozado pero toda su tripulación se salvó y el barco fue posteriormente volado para hundirlo totalmente. La necesidad de mantener el secreto sobre las pérdidas navales durante la guerra hizo que nunca saliera a la luz este accidente, hasta que gracias a los esfuerzos de investigación del periodista escocés James Murray, salieron a la luz todos los detalles del suceso. Evans, un guardiamarina del Argyll le relató: "Esa noche fue una de las peores que recuerdo de los muchos años que he navegado, los vientos tenían la fuerza de una tormenta, el mar parecía una montaña y la espesa niebla junto a las fuertes lluvias formó una combinación tan desagradable como la peor que cualquier hombre de mar puede enfrentar". Fue un triste final para un barco, construido en 1904, que era uno de los mejores cruceros de guerra en ese momento.


Durante la Segunda Guerra Mundial fue el objetivo de cazas enemigos que lo ametrallaron en varias ocasiones, sin graves daños, y en una ocasión fue bombardeado pero la falta de puntería del atacante le salvó una vez mas y la bomba explotó a unos 10 metros de la base de la torre. El peor accidente, tuvo lugar en 1955, cuando un helicóptero militar británico, en un vuelo rutinario de entrenamiento, se estrelló contra la cúspide del faro, precipitándose al mar a consecuencia del impacto. Toda la tripulación falleció, pero ninguno de los tres fareros recibió daño alguno. La óptica del faro quedo dañada y estuvo apagado varios días hasta que pudo desembarcar un equipo de emergencia para repararlo.


El faro, en su origen, tenía 5 habitaciones: el almacén de víveres, situado en la zona mas baja, otro almacén situado mas arriba para depósito de combustible, el dormitorio para los tres fareros que atendían el faro, la cocina y el comedor en otra planta superior y por último la biblioteca, situada justo debajo de la sala de las lámparas. En 1975, se construyó un helipuerto que sólo se puede utilizar durante la marea baja y cuando el clima es favorable. Lamentablemente la pista de aterrizaje y la pasarela están muy dañadas en varios lugares y serían necesarias algunas reparaciones. El faro fue automatizado en 1988 y es visitado un par de veces cada año para trabajos de mantenimiento controlados desde Northern Lighthouse Board en Edimburgo.



Simulación de las olas rompiendo en un faro.

Mas información: Tectonica-Blog


Resonancias: La Capilla de Rosslyn o la obra musical que permaneció escondida a plena vista durante 550 años


Una de las maravillas arquitectónicas que más me fascinan es la capilla de Rosslyn. Construida a mediados del siglo XV (1446 ) se encuentra situada a 5 millas sur de Edimburgo en el poblado escocés de Roslyn bajo ordenes de William St Clair conde de Caithness, ésta capilla, cuyo arquitecto permanece en el anonimato hasta el día de hoy, tomó 40 años en ser construida y que se encuentra rodeada con campiñas verdes dando la sensación que te hallas en la época medieval, ha sido el epicentro de incontables leyendas y teorías conspiratorias. Algo incluso hasta lógico si tenemos en cuenta no sólo su particular arquitectura e intrincadas decoraciones, entre las que no faltan incontables seres grotescos y gárgolas, sino que además desde un principio se la asoció con grupos de masones y caballeros de la Orden del Temple quienes durante varios años la utilizaron como refugio.


La capilla se sostiene sobre catorce pilares, que forman una arcada de doce arcos puntiagudos sobre tres lados de la nave. Los tres pilares al extremo este de la capilla son llamados, del norte al sur, el Pilar Maestro, el Pilar Oficial, y el Pilar del Aprendiz. Al extremo oeste, otros tres pilares dividen la nave y la Capilla de la Virgen.

Una de las innumerables imágenes del scanner 3D de la capilla
Maestros artesanos, carpinteros, vidrieros y talladores vinieron de los más apartados rincones de Europa y Medio Oriente para hacer realidad el deseo de Sir William Saint Clair: reproducir el Templo de Salomón en tierras escocesas. Pese a no haberlo logrado en su totalidad, lo construido fue suficiente para despertar el interés de generaciones sucesivas que han apreciado en sus piedras mensajes y símbolos. Escenas bíblicas como la expulsión del Jardín del Edén, el ángel caído o la crucifixión, se mezclan con esculturas e imágenes de ocultos significados, relacionados con tradiciones templarias y masónicas como el mítico "Pilar del Aprendiz", uno de los tres pilares que separan el coro del ala central de la capilla. Es de una belleza tal que atrae instantáneamente la mirada del visitante. Según la leyenda, se dice que el maestro constructor recibió de su patrón el modelo de un pilar de exquisita hechura. Dudó en llevarlo a cabo al momento, pues tenía que trasladarse a Roma. En su ausencia, uno de sus aprendices comenzó a trabajar sobre ese pilar “cuyo diseño había soñado”, y lo llevó a cabo tal y como se puede observar en la actualidad.

Para algunos estudiosos, el "Pilar del Aprendiz" simboliza el Ygdrasil, el árbol de los mitos nórdicos que sustentaba los cielos sobre la tierra. Para otros, es el árbol de la vida o el árbol de la ciencia del bien y del mal, situado en el Jardín del Edén. Alrededor de la base se representan ochos dragones o serpientes aladas; de sus bocas sale una viña.
Esta no lleva fruta porque la fruta representa el mal, y los animales son los que se han comido el fruto para que el árbol crezca de forma pura.

Su rica simbología ha dado origen a todo tipo de conjeturas sobre lo que alberga en su interior. Casi todas ellas apuntan a la posibilidad de que sea la copa en la que bebió Jesucristo durante la Ultima Cena. Más sorprendente, si cabe, es la teoría planteada por el antropólogo Keith Laidler, autor de The Head of God: the Lost Treasure of The Templars (1998), donde se afirma que bajo el "Pilar del Aprendiz" se encuentra la cabeza momificada de Cristo, rescatada por los templarios durante su estancia en Jerusalén y trasladada a Escocia durante los acontecimientos de 1307. La base de su teoría estaría en una inscripción de dicho pilar que dice "Here beneath this pillar lies the head of God" (" Aquí, bajo este pilar se encuentra la cabeza de Dios"). La hipótesis de Laidler sugiere un antiguo culto a la cabeza, propio de Canaán, el cual perduró durante siglos entre el pueblo judío. Así, tras la pasión de Jesucristo, su cabeza habría sido separada del tronco y embalsamada, encontrándose siglos después por los templarios que excavaron en el templo de Jerusalén. Esta cabeza embalsamada sería, según Laidier, el famoso Baphomet, supuesto ídolo que los templarios adoraban, según las declaraciones que ellos mismos hicieron al ser torturados tras su caída en desgracia.

Como todos sabemos, se han elaborado muchas hipótesis sobre Rosslyn y su origen templario, sin embargo, este reciente descubrimiento no deja dudas de su importancia y riqueza simbólica, como todas las catedrales construidas por los masones en Europa, verdaderas enciclopedias de símbolos herméticos para el observador avisado.de acuerdo a la leyenda dice que, el albañil fue en busca de inspiración de un pilar hacia roma y no se atrevía a realizar el trabajo sin haber visto la columna original. Así que emprendió un largo viaje con esa finalidad. El aprendiz del albañil tuvo un sueño donde vio el pilar terminado, Al día siguiente, le rogó a Guillermo St. Clair que le permitiera hacerlo. St. Clair aceptó. El aprendiz lo dibujo y comenzó a realizar el trabajo. El albañil al volver de Roma,vio la columna terminada con tal belleza que enfurecido y preso de la ira y la envidia mató a su aprendiz en esa misma columna.
El maestro fue ahorcado por tan cruel acto y la capilla tuvo que ser re-consagrada.

Actualmente, se pueden observar las caras esculpidas del maestro, del aprendiz y su madre por la capilla; solo hace falta una buena observación.


Los pilares musicales

Si bien en la capilla encontramos todo tipo de curiosas decoraciones que van desde grabados, según se cree, relacionados con la mitología nórdica hasta infinidad de pequeños seres verdes de grotescas facciones que miran atentamente a los feligreses, lo más interesante es sin lugar a dudas el pilar musical.

Durante más de medio milenio nadie supo a ciencia cierta cuál era el significado o el simbolismo iconográfico que intentaban comunicar los grabados hallados sobre éste singular pilar central y sus respectivos arcos, algo comprensible ya que los mismos no poseen ningún tipo de escritura o símbolo religioso conocido y ‘solamente’ constan de patrones irregulares formados a partir de 215 cubos ornados con peculiares figuras geométricas perfectamente definidas sobre su cara exterior y un conjunto de ángeles con instrumentos musicales que los rodean y parecen mirarlos con cuidadosa atención. Por fortuna para todos nosotros, el secreto fue finalmente develado en el año 2007 por el pianista escocés Thomas Mitchell y su hijo Stuart, siendo efectivamente más espectacular de lo que cualquiera hubiese podido imaginar, ya que se trataba de una compleja obra musical que permaneció escondida a plena vista durante más de medio milenio.

Otros de los misteriosos simbolismos que encontramos en la Capilla Rosslyn son las 213 cajas que sobresalen de pilares y arcos. Una de las teorías más prometedoras es que las cajas representan una cuenta musical ya que se asemejan al modelo Chladni (quien decía que la música se puede ver y lo demostró haciendo vibrar un superficie metálica con arena o sal - ver gráfico). El Sr. Thomas Mitchell y su hijo Stuart han realizado experimentos para producir la melodía llamada el Motete de Rosslyn.

Tras estudiar los cubos durante años, llegaron a la conclusión de que los mismos forman 13 patrones distintos que encajan a la perfección con varios de los patrones descritos en el siglo XVIII por el músico y matemático alemán Ernst Chladni, quien empleó gran parte de su vida en el estudio de la codificación visible de ondas vibratorias y sonoras mediante la utilización de un medio mecánico, siendo, en efecto, el padre de lo que hoy en día se conoce como cimática -el estudio visible de las ondas sonoras-. Para realizar sus experimentos Chladni utilizaba placas metálicas a las cuales cubría con una fina capa perfectamente regular de sal extremadamente fina. Luego, utilizando distintos instrumentos mecánicos calibrados producía intensas frecuencias sonoras detrás de la placa, frecuencias que tras atravesar la placa perturbaban con sus vibraciones la capa de sal dejando como resultado patrones geométricos bien definidos los cuales catalogaba y anotaba pacientemente. La sorpresa sería gigantesca, no sólo los patrones geométricos formados por varios de los cubos correspondían perfectamente a varios de los patrones descritos por Chladni más de 300 años después de que la capilla fuera construida, sino que también uno de los ángeles que adornaban el pilar central en el cual se encontraban la mayoría de los ángeles con instrumentos musicales oficiaba como ‘director’ de lo obra, ya que con sus dedos señalaba tres notas que, efectivamente, eran las que indicaban el tono y el comienzo de la melodía.


Tras un laborioso trabajo padre e hijo fueron decodificando los cubos y traduciendo la obra a notación musical contemporánea. A los pocos meses y ya con las partituras completas llamaron a cuatro cantantes y a ocho músicos experimentados con los instrumentos musicales medievales tocados por los ángeles para representar la obra. Dando, nuevamente, vida a una pieza musical que permaneció alrededor de 550 años escondida a plena vista y a la cual denominarían como el Motete de Rosslyn.

En el video a continuación, subido por el mismo Stuart Mitchell a su canal de YouTube, escuchamos la representación de la obra y también podemos hallar una explicación técnica de la misma (en inglés) así como ejemplos de experimentos similares a los realizados por Chladni.




En la actualidad, la capilla de Rosslyn se hizo famosa con la publicación del el libro “El Código Da Vinci” de Dan Brown, debido a su probable relación con los masones, los templarios, y en particular con la posible ubicación del Santo Grial o incluso con el lugar de descanso de la cabeza momificada de Cristo.


En recientes restauraciones realizadas se han encontrado cuerpos humanos debajo de una losa de piedra en el interior de la capilla, los cuales se encuentran en investigación y panales de abejas, las cuales extrañamente no fueron diseñadas para obtener miel, sino simplemente para que las abejas tuvieran un lugar para protegerse del mal tiempo, se cree que se utilizara como medio natural para combatir el ataque de insectos a la albañilería de la capilla.
Otras curiosidades de la capilla de Rosslyn

En el techo se diferencian claramente cinco secciones.

En el extremo este hay esculpidas margaritas que representan la inocencia.
Luego vienen los lirios, que representan la pureza (la Virgen María).
Después, flores abiertas al sol, que representan la Adoración.
Más allá, unas rosas, que representan el amor (Jesucristo).
Y, por último, estrellas, que representan el cielo.
Además, se aprecian cuatro ángeles, el sol, la luna y una paloma.
Por toda la capilla hay angelitos esculpidos.

También, curiosamente, existen "hombres del bosque" u "hombres verdes"como Robin Hood, pues a la familia St. Clair le gustaba mucho este personaje.


En el arquitrabe se representan los siete pecados capitales (soberbia, gula, ira, pereza, envidia, avaricia y lujuria); al otro lado están las siete virtudes o buenas obras.

Por otro lado, la sacristía, a la cual se accede bajando por una escalera, es una cripta, y allí también se encuentran cuerpos enterrados.

Fue utilizado como cámara del tesoro de la colegiata, ha contenido reliquias y sirvió para los leprosos para que estos escuchasen las misas.

En el exterior, se cree que la pared que se encuentra al oeste de la capilla es un modelo del Muro de las Lamentaciones como el de Jerusalén.

Visita virtual  y guiada a la Capilla de Rosslyn